Hará un mes, más o menos, que vengo pensando mucho en cómo mover montañas. No... esto no es totalmente cierto. Hace más de un año que vengo intentando moverlas.
Intenté primero con indiferencia... las miraba de reojo, a ver si solas se movían... y no. Trataba entonces hablarles a los montes y sierras, y los invitaba a moverse... tal vez por celos se movían también. Ésto funciona con mis perras, pero con las montañas parece no ser de utilidad. Traté insultarlas. A la cara, a sus espaldas, echarle la culpa a cada una de ellas y a también sus cadenas montañosas. Probé convenciendo al resto de la gente que había que moverlas, pero ese es el quid de éste post. Me dí cuenta que patear a cada montaña en su base, repetida e incansablemente, tampoco hace que ésta se termine moviendo (sino que mi pie termine entumecido).
De repente, vino a mi cabeza la Teoría del Caos. La conocen, no? Si quieren leer algo, pueden venir acá. Sino, yo se las explico brevemente. Conocida también como el Efecto Mariposa, la frase que la populariza es El aleteo de una mariposa en Hong Kong puede ocasionar un tsunami en Miami (he visto un par de variaciones, que se atienen, sobre todo, a modificar las ciudades). La teoría en sí habla de cómo un pequeño cambio, modificación o introducción de estímulo en un sistema caótico (como es la vida y, muchos otros más comprensibles como, el clima) puede ocasionar un efecto totalmente diferente de lo esperado. No sólo diferente, sino también sumamente amplificado. Nada en un sistema caótico puede preverse, ya que cualquier minúscula modificación cambiaría absolutamente la predicción. La teoría, entonces, introduce el concepto de que cualquier alteración que nosotros incluyamos en el sistema puede cambiar totalmente su comportamiento.
El punto es ser la mariposa
Y con esto no me refiero a nada raro. La idea es ser el aleteo que, por insulso que parezca en el lugar donde lo hacemos, puede llegar a ser el desencadenante de una serie de hechos que crecen a un punto fuera de nuestra concepción original. Tal vez nuestro aleteo sea un ejemplo para la comunidad, nuestros alumnos, vecinos, hermanos y (¿por qué no?) padres. Tal vez nuestro aleteo sea tan sólo el deseo de cambiar una situación. Sólo resta dejar caer la bolita de nieve de nuestras manos... y dejarla rodar. Que crezca. Que crezca. De nuevo, no sabemos donde va a parar nuestra bola creciente de nieve. Tal vez se detenga a unos metros de nuestros pies, sin crecer nada. Tal vez ruede hasta convertirse en una bola gigantesca y suelta a su merced destruya un pueblito colindante con la montaña; Tal vez esquive el pueblito, tal vez llegue y se detenga contra la pared de la primer casa. Cualquier factor puede modificar el resultado de nuestro aleteo... si jugamos con el efecto mariposa, estamos atados a sus leyes. Por más que intentemos duro y trabajemos en aletear, tenemos que ser concientes que nuestro tsunami puede no suceder nunca... pero bien puede suceder un tornado o una tormenta eléctrica o sólo una brisa que aviva algún fuego incipiente. Es una teoría hermosa, si se la lleva a la vida... podemos ser responsables de hechos importantísimos (siendo o no autores intelectuales) o podemos ser el efecto que modifica el curso de grandes bolas de nieve.Creer que este efecto es cierto es bastante inspirador. Uno no necesita ser una celebridad, un empresario importante o un multimillonario para poder realizar grandes hitos. Tal vez concientizando a nuestras relaciones inmediatas creamos una onda expansiva cuyo diámetro adquiera tamaños que jamás imaginamos (de una provincia entera, por ejemplo). La frase "I'm just a man" ya no tiene sentido. No vale decir "me encantaría que x cosa suceda... pero es una lástima, sólo soy uno que desea eso". Cada palabra que digamos puede causar un cambio de filosofía en un la persona que nos escucha. Cada acto que realizamos puede significar miles de cosas diferentes (para miles de receptores diferentes!). Nunca hay que subestimarse, mucho menos la penetración que nuestro accionar puede tener en las vidas de los demás...
Piensenló bien... ustedes pueden ser mucho más trascendentes de lo que creen.
Osweld
(el piromaníaco disfrazado de Boy Scout)
...otro día hablo de lo que iba a hablar...
...otro día hablo de lo que iba a hablar...



