lunes, 22 de noviembre de 2010

y... no extrañás?


Fui a Salem para Halloween. Me disfracé de cura. Listo.
 Me cansaron los posts actualizantes... me cansé de contar las cosas que hice día a día. Espero que ésto no haga que pierda lectores (aunque, seamos sinceros, ¿cuántos puedo perder? osea... si los lectores deben ser como... cuatro). Para contarles lo que hice, voy a hacer posts cortos sobre los eventos a los que me quiera referir, en particular. Si se me pasó mucho tiempo, bueh... será en otro momento. En realidad, quiero escribir sobre las cosas que me ocupan el tiempo, haciendomé pensar... (sí, en definitiva, para eso tengo el blog).


Hace tiempo que vengo completando la respuesta a la pregunta del título. Todas las personas con las que he hablado me lo han preguntado, y antes de venirme me lo preguntaban en futuro.
"che... y no extrañás?"
Antes de venir a Estados Unidos mi respuesta era bastante simple... y era que nunca había estado lejos por un tiempo tan largo como el que voy a estar ahora. Sí, antes me había ido por cuatro meses... y en esos cuatro meses, viví a pleno mi realidad de extranjero. Disfruté de ser un extranjero y dejé de lado mi ausente realidad como nativo argentino. Soy un tipo que extraña poco, siempre dije.

La verdad es que me equivocaba. En ese momento y, hasta hace un par de meses, tenía la idea errónea.

Extrañar es inevitable. Todo va en la actitud que uno tiene con respecto a esos sentimientos. A qué me refiero? La primera vez que vine, la verdad, se me hizo más llevadero que lo que se me hicieron los primeros 3 meses esta vez. Lo importante sería saber diferenciar por qué en un momento se me hizo fácil y en otro no. Bueno, yo creo que es por lo que acabo de decir... todo va en la actitud (cuántas veces habré repetido esa frase!).

Mi actitud al venir, hace (ahora) 3 años, era "voy a trabajar mis 4 meses de vacaciones, cerca del Gabi, rodeado de cosas, amigos y lugares nuevos... y después vuelvo a seguir mi vida como si nada". La actitud era mucho más simple. Viví esos meses como vacaciones de la vida corriente de todos los días. Fue re lindo.

"Haz las cosas que más temes y la muerte del temor es segura". Gracias, Mark.


La actitud de ésta vez fue totalmente diferente... y absolutamente inconciente. En esta ocasión, el pensamiento era "Lo que sea que el futuro me traiga... lo espero con los ojos y brazos abiertos" (ese fue mi estado de facebook, muchas veces, justo antes de venir). Con esa actitud, la mente no tiene la tranquilidad del "en cualquier momento vuelvo a la vida normal". No se sabe. Incertidumbre total. Es una posición que satisface mucho a las situaciones que se van a enfrentar. Uno está preparado para que todo sea nuevo, y adaptarse a todo... por todo el tiempo que resista. La vez anterior era un "no me importa adaptarme, si total vuelvo a lo mío en un par de días". Es justo esa sensación la que hace que, cuando se piensa en lo que dejamos atrás, se extrañe de maneras diferentes.

Me lo preguntó el Patrick. Me lo preguntó la Meredith. Me lo preguntaron mis viejos. Me lo preguntó mucha gente por chat. ¿Cómo se hace para aceptar que, en realidad, uno no es un tipo que extraña poco?


somos una familia de "desfamiliados"
 Me dí cuenta que cada anécdota que nos contabamos con los chicos del programa, eran situaciones que nos hacían acordar a nuestros países. Me dí cuenta que cada vez que podía, mencionaba a una canción argentina, o buscaba un video de una publicidad de Brahma... o un video de Capusotto.

Caí un día. No porque soy autocrítico, sino porque el Patrick me lo hizo notar: "Ugh, Christian, no podés extrañar tanto... estás todo el tiempo hablando de cosas argentinas". Cuando la verdad es innegable... te dás cuenta que...bueno... no te queda otra que aceptarla. Aceptar eso me ayudó un montón. Me dí cuenta que hacía meses que extrañaba. Me dí cuenta que todo se extraña... La vida pasa, y todo lo que pasa, se extraña. Hay cosas que no son tan simples como para, tan sólo, acostumbrarse a lo nuevo y punto. Hay cosas que pesan en la forma en la que uno se siente, actúa y reacciona.

Me dí cuenta que sí... sí soy un tipo que extraña poco. Pero esa frase es demasiado amplia. Extraño poco a las personas... aisladas. Extraño... y mucho... a las amistades, las situaciones. Extraño el paquete entero, situaciones que incluyen ciertas personas, momentos, sensaciones.

Extraño los almuerzos con mi familia, los ravioles de mi mamá, extraño hacer reír al Rami y la Pame con algún sinsentido, extraño charlar de odontología con mi papá. Extraño los sábados de futbol. Extraño las charlas mientras me vendaba los tobillos, extraño salir a bolichear con los 80kilos, extraño los almuerzos con el Carlitos, extraño los lomitos de jueves a la noche, extraño hacer chistes nerd con el Mati, extraño ir a tomar helado, extraño muchísimo a la Delfina (sí, a la hermanita de la Ro), extraño muchas cosas que tuvimos con la Ro, extraño la sheesha con la Nina y el Pera en el parque, extraño las cervezas internacionales, extraño jugar al futbol 11, extraño poder decir que ya no tengo más ganas de ver futbol en la tele, extraño dar clases, extraño a la cátedra y ese apoyo y empuje que generaba, extraño los asados con los chicos, extraño los asados en lo del Coco, extraño abrazar a la bella de la Jazmín, extraño las comidas en el garage de los padrinos, extraño las charlas con la Vale, extraño el paddle (y a esos 3 o 4 pibes), extraño salir a correr con los chicos, extraño las 2 juntadas anuales con los de la Universidad, extraño las previas en mi casa, extraño las salidas con el Edu y el Guille, extraño las montañas en el horizonte, extraño la tierra, la aridez, lo seco...

Aceptar que extraño no significa que no quiero nada de lo que tengo acá. Estoy perfecto acá. Estoy muy contento. Aceptar que extraño significa pensar en esas cosas con otra perspectiva... significa poder pensar en eso y sonreír... y esperar que alguna vez se repitan, en vez de que me den un vacío en el pecho pensando que falta bastante para que pase. Mexplico?




Fernet con Coca

Sí, sé que todos están allá... sé que todo está allá. No tengo miedo de perderlo, pero lo extraño.
Hoy la respuesta, entonces... es otra. Una de mis asistentes (y hasta ahora, mi preferida) y la Nina fueron las primeras personas que escucharon la respuesta correcta:
"... y... sí. Es inevitable extrañar... los extraño a todos y a todo... porque son todas cosas que quiero mucho."
Estoy contento de poder decirlo. No me niego más cosas... extraño. Los extraño mucho a todos... pensé que iba a usar mis vacaciones para conocer tonteras extra... pero no puedo esperar para pasarlas en Mendoza. Pero, como les dije, estoy re contento con lo que tengo acá. Estoy bien, me gusta mucho y estoy muy satisfecho... estoy muy orgulloso, también. Muero de ganas de que puedan venir, y mostrárles todo. Dónde trabajo, qué hago, cómo trabajamos... qué hay por acá cerca, paseárlos. El que ande por acá cerca, sepaló, está más que invitado. Me va a poner muy contento verlo.

Quiero que sepan que los extraño... extraño mi Mendoza, con todos ustedes adentro. Les mando un abrazo... muchas gracias a todos los que siempre me hablan, me escriben, me postean cosas en facebook, me etiquetan en fotos y me comentan esta tontera que se me dá por escribir. Todos ustedes me afirman que tengo razón... ustedes siempre van a estar (y por eso los extraño).



El Losval
(brillante sobre el mic)