martes, 30 de marzo de 2010

... frascos, frascos, everywhere!!

El día de hoy fue esa pieza en particular que, una vez que la pusiste arriba de otra, y de otra, y de otra, y de otra, y de otra hace que toda la torre pierda equilibrio. 


Hace días que vengo pensando en postear. Pero cualquiera que trabaje de escribir, escribe todos los días. Uno que se dedica a cualquier otra cosa (robar estéreos de autos, por ejemplo) puede tener un momento de claridad espiritual y se le ocurre una buena idea en un momento determinado de su día, y dice "ya sé! voy a escribir de esas veces que uno tiene ganas de ir al baño, pero tiene muchas cosas para hacer y no puede ir nunca". Genial. Una idea genial. Pero la idea en sí, se terminó ahí. Si empezara a escribir eso inmediatamente... bueno, la idea moriría ahí mismo. Ahora empezaría el segundo paso del proceso creativo, darle forma, darle cuerpo, darle sentido. Este paso, fundamental para que cualquier escrito sea llamativo, entretenido y tenga sentido, es un simple paso para quien, como dije antes, trabaja escribiendo artículos, libros, posts, etc. Para aquel que tiene muchas otras cosas que hacer (espiar a los vecinos, por ejemplo) es un paso sumamente dificultoso... porque no tiene tiempo para ponerse a masticar una idea así. Sí mastica muchas otras ideas que tienen mayor correlación con su actividad diaria. Aquel que se dedica a la fotografía se pasará el día completo pensando en cómo hacer para que aquella fotografía que tiene ganas de sacar salga genial, qué luz va a necesitar, qué cámara va a usar para sacarla, qué rollo y cómo la va a revelar, color o blanco y negro, y varios etcéteras.


El tema es que yo no trabajo de ésto. Yo no soy escritor, sólo un tipo al que le gusta expresar sus ideas en algún medio. Por ahí siento que escribirlas acá no significa mucho más que pensarlas, porque... dudo que alguien más que yo lea ésto (si esto fuera un chat, irían un par de jajajas, sin duda). La ventaja que tuve en ésta oportunidad es ir variando el tema de mi post. Se ve que ese es un fenómeno que disfruto muy a menudo. Empecé pensando escribir sobre la Reforma Sanitaria estadounidense. En ése ámbito me manejo yo, y la salud pública es un tópico que, no sólo me fascina, sino también, me parece fundamental. La salud es fundamental, y la salud del Pueblo no me parece negociable. Sin embargo, con un asunto tan serio como una reforma de ley que aseguraría la salud de 35 millones de personas de una nación (cuestión a la que, yo, nunca le encontraría contras) me sorprendió la cantidad de ambivalencias en las respuestas de la gente. De acá van a derivar dos grandes temas que me hicieron pensar profundamente en la naturaleza humana: 1) Perspectivas duales y 2) Cabezas de frasco.


Pensaba escribir sobre los cabeza de frasco que pululan por las civilizaciones del mundo. Cabeza de frasco les digo a todos esos que tienen la cabeza cerrada, de donde no entra ni sale nada. Cabeza de frasco son todos esos que no contemplan razonamientos, sólo repiten afirmaciones que les fueron expresadas como verdad absoluta (como si tal cosa existiera) y no admiten ninguna especie de contraposición a su pensamiento. Son esos que, por más que se les haga razonar (a sí mismos) que su discurso está errado, siguen sin admitirlo. 


Los cabeza de frasco no nacen, se crían. Se crían como si fueran animales domesticados. De la misma manera y con las mismas formas. Sistemas de premio y castigo, respuestas condicionadas, adoctrinamiento (igual que los métodos que uno utiliza para enseñarle a su perro donde hacer sus necesidades, que no se roba de la mesa y a dar la pata). Miles y miles de cabezas de frasco son entrenados cada día (y día a día) para no-razonar, para no desviarse y para reclutar a más débiles de pensamiento. Hay muchísimas "organizaciones" que utilizan a los susceptibles a ser enfrascados en su ideología para convertirlos en sabuesos  fieles, que señalan con el hocico y la patita en alto a las posibles nuevas presas. ¿Todavía no se les ocurre ninguna? El ejercito, la Iglesia (las religiones en general), Partidos Políticos, Otros grupos dentro -o no- de los anteriores (Neonazis, KKK, guerrilleros, etc). Miles son capaces de matar por ideales que ni siquiera razonaron, pero que sienten en el alma. 


Se nos educa desde niños para aceptar las reglas sin cuestionarlas, para bajar la cabeza ante "nuestro superior" (sistemas de escalafonamiento piramidal donde uno está "abajo" y el que manda está "arriba")... La cultura del enfrascamiento cerebral está instaurada en el mundo y la vemos tan a diario que rara vez paramos a pensar el por qué. Nos bombardean con ésto tan profusamente que muchos no saben distinguir lo justo de lo arbitrario. Es, muchísimas veces, extremadamente dificultoso darse cuenta qué estamos haciendo por motus propio más que por sólo seguir la corriente... y muchas de éstas veces, nos damos cuenta cuando ya hemos repetido el proceso (ya sea mental o físico) un par de veces. Piénsenlo bien...


"Te Quiero a Tí en el Ejercito de Zombies"


Supongo que si has llegado hasta éste punto del post vos podés tener uno de los siguientes perfiles: 
1) Te considerás un pensador libre, no un cabeza de frasco y coincidís en la gran mayoría (o todo) de lo que escribí ahí arriba.
2) Pensás que lo que digo tiene sentido, pero en parte. Sos seguidor (colaborador/creyente/fanático) de alguna de las organizaciones que mencioné o impliqué allá arriba y pensás que, al menos en ese punto, estoy totalmente errado. No te enfrascan... tal vez otros sí, pero tu organización no.
3) Pensás que estoy total y absolutamente errado. Es más, considerás que el que tiene la cabeza cerrada soy yo, por pensar semejante idiotez.


Debo admitir, y voy a ser bastante parcial, que me gustaría que mis lectores piensen como yo. Pero también considero que el debate hace más lindo al mundo. El debate sano, pacífico y productivo (no la guerra, ni la violencia. Dos mecanismos que considero totalmente innecesarios, contraproducentes, injustificables e imperdonables). En mi siguiente post probablemente siga hablando de éste tema... o del otro tema que derivaba del mismo proceso que eran las dualidades en las perspectivas. Éste último, en realidad, nace directamente de la elasticidad de las convicciones ideológicas que uno tenga... lo que en criollo sería "de que tan abierta tenga uno la cabeza". Osea, del mismo tema que tratamos en este post.


Algo seguiremos la próxima. Nos vemos en un tiempito... acuerdensé, piensen por ustedes mismos. No sean loros que escuchan a sus dueños conversar y repiten sus expresiones. No está mal disentir aún cuando toda su familia piense de otra forma. Uno es dueño de sus perspectivas y es responsable por ellas... no apoyen nada que no los convenza, porque les va a tocar responsabilizarse algún día. Uno también es libre de elegir la perspectiva que quiera. Espero que a alguien le sirva saber eso... 




Osvaldo
(el peluquero de Giordano)

miércoles, 17 de marzo de 2010

... Reacción Alérgica

Yo pensaba que era un optimista. Pero resulta que hoy me dí cuenta de la verdad verdadera. No lo soy. Mi ventaja es una debilidad. Yo no soy optimista... soy alérgico al negativismo, que no resulta ser lo mismo.

Usted se encontrará preguntandosé "bueno, tampoco veo lo malo... es como ser alérgico a la mala suerte".  Exacto! Es ser alérgico! Ser alérgico no es bueno. Ser alérgico al pólen no es lo mismo que amar el otoño, ser alérgico a los gatos no es lo mismo que amar a los perros. Ser alérgico al negativismo no es ser optimista.

Ahora la pregunta que sigue, en un orden lógico analítico, sería "¿y cómo llegaste a esa conclusión?". Hoy ha sido un día dificil, y por eso tenía muchas ganas de escribirles. Necesitaba contarles alguna de las muchas cosas que me han pasado. Primero, mi computadora está en el mecánico (como le digo yo) desde ayer. Muero por dentro... duele mucho y profundamente. La extraño. No sé qué hacer sin ella. Trabajo con ella, me divierto con ella, pasamos momentos inolvidables juntos... no puedo separarme de ella tan fàcil!! Así es que su función de musicalizadora, en mi trabajo, se vió reemplazada por un gran amigo de antaño: el discman. Discman es uno de esos amigos con el que pueden pasar años sin verte o hablarte, pero el día que lo ves... es como si el tiempo nunca hubiera pasado. Lo conocés como si lo hubieras dejado de ver ayer, o como si hubieses estado en contacto constante con su integridad. El tema es que Discman no tiene la lista de temas interminablemente eterna que tiene mi computadora, no. Obviamente, reproduce CDs. Decidí llevar un par de CDs que tengo hace mucho (en otro post hablaré de eso) y que nunca he terminado de escuchar en su totalidad. Llevé uno que tiene el título escrito con indeleble azul, ancho, y dice White Ladder.  Resulta que el autor de éste disco es un muchacho denominado David Gray.

Aquí voy a citar a mi amiga Gabriela, quien dijo "los ex siempre vuelven". Mi ex me dedicó un tema, casualmente el que abre el disco, una vez que se sintió arrepentida de algo que hizo (con lo cual yo nunca me sentí ofendido). Please Forgive Me. Me sorprendió que eligiera ese tema, porque nunca habíamos escuchado tema alguno de éste autor... y me lo dedicó tan casual y causalmente, que fue algo que me quedó grabado. De repente, el disco empezó y ahí estaba de nuevo mi ex. No sólo ella, sino toda la situación de arrepentimiento y perdón, de tristeza y bondadez. Esta fue la segunda cosa que me pasó en el día. Mi ex. Sentí, por esas fuerzas que lideran el cosmos y probablemente sean las mismas que, sin motivo alguno, le ordenen a seguir expandiendosé día a día, minuto a minuto, debía escuchar el CD completo. El desenlace es obvio: caída libre de lo más alto de la gloria personal y los éxitos de soltero al pozo depresivo más profundo que se haya generado jamás por el simple hecho de escuchar música.

Aquí es donde me encuentro, de repente, revelando una radiografía y pensando en cuál había sido el motivo que la hizo dedicarme ese tema. No me acuerdo. No me voy a acordar nunca. Ahí, también, es donde me dí cuenta que estaba cayendo a gran velocidad y me estremeció el sólo pensar la velocidad vertiginosa a la que se acercaba el suelo (o visceversa. Otro día hablaremos de la Relatividad) y pensé que no necesitaba un golpe semejante el día de la fecha. No, señor. Necesitaba abrir el paracaídas que siempre me acompaña. Siempre hay una forma agradable de tomar la vida. Siempre hay un huequito, en la sombra de la situación, por donde llega a alumbrar la solución. El problema, por suerte de quien les escribe, era de simple solución. Eliminar el factor que causaba tal efecto depresivo en mi persona: la música.

Tercera cosa, ahora pasando la radiografía del revelador al fijador. "Les voy a escribir sobre el optimismo", amo ser optimista y poder solucionas toos mis problemas con alegría, sonrisas y felicidad. Sé que los optimistas somos una raza en extinción. Es que no somos más aptos, en materia de superviviencia,  los optimistas que los negativistas. Alguien negativo esta siempre preparado para un escenario peor. Mantener el estado de optimismo es algo dificilísimo (hablaremos de esto en otro post: Optimismo y, por otro lado,  Evoluciòn).

Lavé la radiografía. Sí, un diente con un pronóstico más que favorable -"el viento sopla de nuevo a mi favor"- escribió el Capitán William en su bitácora. Entré a mi consultorio y me dispuse a ordenar unas hojas que le presté al hijo de un paciente para que me dejara atender a su madre (otro día hablaremos de eso, Maternidad Planificada) y no pensé ni medité, no razoné ni imaginé... sólo dibujé. Dibujé signos positivo. Comencé a encimarlos, como si fueran muchísimas pelotas en una bolsa. Rojos. Símbolos positivos, rojos. Miles. Como me sentía. Millones. Más y más, pequeños, grandes, minúsculos y enormes. De repente, aún inconcientemente, dibujé un sólo signo negativo. Uno que iba a ser rodeado por los miles de cientos de positivos que seguí dibujando, como si alguien guíara mi mano.

La imágen me llevó a dos cuadros imaginarios de esos que uno inventa cuando lee. De esos que uno imagina cómo será tal o cual evento que describe el escritor. La primera fue la imágen de un óvulo (a la derecha), siendo atacado por millones de espermatozoides. Al ser, éste primero, penetrado por un espermatozoide se produce la denominada reacción cortical, una explosión que parte de la superficie del óvulo barriendo con todos los espermatozoides que pueden encontrarse rodeandoló, para así evitar lo que se conoce como poliespermia. Linda imágen. La segunda imágen, la cual me resultó un poco más acertada, era una clarísima reacción de tipo inmunológico. Es decir, una reacción alérgica. Imaginé a millones de macrófagos atacando a un cuerpo desconocido. Así titulé mi obra: Reacción Inmunológica.

Así, más inconcientemente que gracias a mi razocinio me dí cuenta que no sólo soy optimista (porque, vamos... sí lo soy), sino que también soy alérgico al negativismo. No lo soporto, me hace picar todo el cuerpo, no me deja respirar en paz, me pone los ojos llorosos y me seca la boca. Odio el negativismo, me pone mal, me hace peor de lo que debería.

Espero que hayan disfrutado de mi larguìsimo post. Yo disfruté mucho de mi día, con todos sus momentos negativos y cómo se pudieron dar vuelta gracias a mi sistema inmune. Un sistema inmune positivo no necesita antibióticos. El mejor complejo vitamínico que el optimista puede tomar son sus amistades. Lo único que refuerza el sistema inmune y evita ser flagelado por una noxa tan dañina y oportunista como el negativismo. Aprendan a vivir positivo... es mucho mejor, siempre nos sobra medio vaso, en vez de andar medio vaso cortos.



... el Losval...
(el que no sabe qué escribir ni cuándo)