Usted se encontrará preguntandosé "bueno, tampoco veo lo malo... es como ser alérgico a la mala suerte". Exacto! Es ser alérgico! Ser alérgico no es bueno. Ser alérgico al pólen no es lo mismo que amar el otoño, ser alérgico a los gatos no es lo mismo que amar a los perros. Ser alérgico al negativismo no es ser optimista.Ahora la pregunta que sigue, en un orden lógico analítico, sería "¿y cómo llegaste a esa conclusión?". Hoy ha sido un día dificil, y por eso tenía muchas ganas de escribirles. Necesitaba contarles alguna de las muchas cosas que me han pasado. Primero, mi computadora está en el mecánico (como le digo yo) desde ayer. Muero por dentro... duele mucho y profundamente. La extraño. No sé qué hacer sin ella. Trabajo con ella, me divierto con ella, pasamos momentos inolvidables juntos... no puedo separarme de ella tan fàcil!! Así es que su función de musicalizadora, en mi trabajo, se vió reemplazada por un gran amigo de antaño: el discman. Discman es uno de esos amigos con el que pueden pasar años sin verte o hablarte, pero el día que lo ves... es como si el tiempo nunca hubiera pasado. Lo conocés como si lo hubieras dejado de ver ayer, o como si hubieses estado en contacto constante con su integridad. El tema es que Discman no tiene la lista de temas interminablemente eterna que tiene mi computadora, no. Obviamente, reproduce CDs. Decidí llevar un par de CDs que tengo hace mucho (en otro post hablaré de eso) y que nunca he terminado de escuchar en su totalidad. Llevé uno que tiene el título escrito con indeleble azul, ancho, y dice White Ladder. Resulta que el autor de éste disco es un muchacho denominado David Gray.
Aquí voy a citar a mi amiga Gabriela, quien dijo "los ex siempre vuelven". Mi ex me dedicó un tema, casualmente el que abre el disco, una vez que se sintió arrepentida de algo que hizo (con lo cual yo nunca me sentí ofendido). Please Forgive Me. Me sorprendió que eligiera ese tema, porque nunca habíamos escuchado tema alguno de éste autor... y me lo dedicó tan casual y causalmente, que fue algo que me quedó grabado. De repente, el disco empezó y ahí estaba de nuevo mi ex. No sólo ella, sino toda la situación de arrepentimiento y perdón, de tristeza y bondadez. Esta fue la segunda cosa que me pasó en el día. Mi ex. Sentí, por esas fuerzas que lideran el cosmos y probablemente sean las mismas que, sin motivo alguno, le ordenen a seguir expandiendosé día a día, minuto a minuto, debía escuchar el CD completo. El desenlace es obvio: caída libre de lo más alto de la gloria personal y los éxitos de soltero al pozo depresivo más profundo que se haya generado jamás por el simple hecho de escuchar música.
Aquí es donde me encuentro, de repente, revelando una radiografía y pensando en cuál había sido el motivo que la hizo dedicarme ese tema. No me acuerdo. No me voy a acordar nunca. Ahí, también, es donde me dí cuenta que estaba cayendo a gran velocidad y me estremeció el sólo pensar la velocidad vertiginosa a la que se acercaba el suelo (o visceversa. Otro día hablaremos de la Relatividad) y pensé que no necesitaba un golpe semejante el día de la fecha. No, señor. Necesitaba abrir el paracaídas que siempre me acompaña. Siempre hay una forma agradable de tomar la vida. Siempre hay un huequito, en la sombra de la situación, por donde llega a alumbrar la solución. El problema, por suerte de quien les escribe, era de simple solución. Eliminar el factor que causaba tal efecto depresivo en mi persona: la música.
Tercera cosa, ahora pasando la radiografía del revelador al fijador. "Les voy a escribir sobre el optimismo", amo ser optimista y poder solucionas toos mis problemas con alegría, sonrisas y felicidad. Sé que los optimistas somos una raza en extinción. Es que no somos más aptos, en materia de superviviencia, los optimistas que los negativistas. Alguien negativo esta siempre preparado para un escenario peor. Mantener el estado de optimismo es algo dificilísimo (hablaremos de esto en otro post: Optimismo y, por otro lado, Evoluciòn).
Lavé la radiografía. Sí, un diente con un pronóstico más que favorable -"el viento sopla de nuevo a mi favor"- escribió el Capitán William en su bitácora. Entré a mi consultorio y me dispuse a ordenar unas hojas que le presté al hijo de un paciente para que me dejara atender a su madre (otro día hablaremos de eso, Maternidad Planificada) y no pensé ni medité, no razoné ni imaginé... sólo dibujé. Dibujé signos positivo. Comencé a encimarlos, como si fueran muchísimas pelotas en una bolsa. Rojos. Símbolos positivos, rojos. Miles. Como me sentía. Millones. Más y más, pequeños, grandes, minúsculos y enormes. De repente, aún inconcientemente, dibujé un sólo signo negativo. Uno que iba a ser rodeado por los miles de cientos de positivos que seguí dibujando, como si alguien guíara mi mano.La imágen me llevó a dos cuadros imaginarios de esos que uno inventa cuando lee. De esos que uno imagina cómo será tal o cual evento que describe el escritor. La primera fue la imágen de un óvulo (a la derecha), siendo atacado por millones de espermatozoides. Al ser, éste primero, penetrado por un espermatozoide se produce la denominada reacción cortical, una explosión que parte de la superficie del óvulo barriendo con todos los espermatozoides que pueden encontrarse rodeandoló, para así evitar lo que se conoce como poliespermia. Linda imágen. La segunda imágen, la cual me resultó un poco más acertada, era una clarísima reacción de tipo inmunológico. Es decir, una reacción alérgica. Imaginé a millones de macrófagos atacando a un cuerpo desconocido. Así titulé mi obra: Reacción Inmunológica.
Así, más inconcientemente que gracias a mi razocinio me dí cuenta que no sólo soy optimista (porque, vamos... sí lo soy), sino que también soy alérgico al negativismo. No lo soporto, me hace picar todo el cuerpo, no me deja respirar en paz, me pone los ojos llorosos y me seca la boca. Odio el negativismo, me pone mal, me hace peor de lo que debería.
Espero que hayan disfrutado de mi larguìsimo post. Yo disfruté mucho de mi día, con todos sus momentos negativos y cómo se pudieron dar vuelta gracias a mi sistema inmune. Un sistema inmune positivo no necesita antibióticos. El mejor complejo vitamínico que el optimista puede tomar son sus amistades. Lo único que refuerza el sistema inmune y evita ser flagelado por una noxa tan dañina y oportunista como el negativismo. Aprendan a vivir positivo... es mucho mejor, siempre nos sobra medio vaso, en vez de andar medio vaso cortos.
... el Losval...
(el que no sabe qué escribir ni cuándo)




No hay comentarios:
Publicar un comentario