"You say you want a revolution
... well, you know...
we all want to change the world."
Las revoluciones son algo que asusta a la gente. Es que, los cambios, son algo que pocos aprenden a asumir con facilidad. Hay que admitirlo, uno se puede sentir totalmente confundido, cohibido y asustado al enfrentar un cambio significativo en nuestras vidas. Tenemos, entonces, que pensar en cuáles son nuestras opciones de solución... y si el hecho de preocuparnos, confundirnos, cohibirnos o asustarnos ayuda en algo a esa solución. (generalmente... no).

Según wikipedia, "Revolución es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato". Notesé que dice "transformación radical y profunda", y justamente en ese detalle es donde quiero basar nuestra charla de hoy. Cada vez que hable de cambios, en este post, no me voy a referir a cambios mundanos, diarios, o simples... sino a esos cambios que a uno le hacen dudar qué camino seguir y, hasta por ahí, pensar si seguir vale la pena o sería mejor abandonar nuestro objetivo (inmediato o no tanto).
Yo soy del tipo de gente que celebra las revoluciones. Es que yo vivo de una manera muy particular: no considero a la vida una ruta, yo creo que la vida es un río... un río que nos va arrastrando con su corriente. Inevitable e irrevocable. No podemos elegir que el río tome o no ciertos rumbos, ya que es mucho más poderoso y grande que nosotros. Pero tampoco podemos quedarnos quietos, ya que nos ahogaríamos, chocaríamos contra alguna piedra o alguna calamidad de otra índole tomaría lugar. En mi concepción, hay que permitir que la corriente nos guíe, pero nosotros tenemos que hacer nuestra parte al mantenernos a flote, esquivar piedras, ramas y otros obstáculos... y, a veces, decidir cerca de qué costa del río queremos estar. El río siempre sigue su curso y nuestro recorrido no se puede detener, pero puede ser modificado (con ciertas limitaciones) por nosotros mismos.
(hablando de enfrentar las situaciones)
Entonces, yo entiendo que los cambios son tan sólo una curva más del río. Todo cambio es bueno. Uno no está preparado para asumir ningún gran cambio, pero hay poco que nosotros podamos modificar de ese río. El río es el río. Quejarnos, patalear, abuchear o lloriquear por los rincones no cambia las revoluciones que toman lugar en nuestra vida. La vida se vive. Y la vida se enfrenta... nos guste o no.
Sí, bueno. ¿Entonces yo digo que hay que aceptar todo cambio, venga como venga? Sí, y no sólo eso, sino también sacarle el mayor provecho que se pueda (aún si en un principio nos parece un cambio desfavorable). Ustedes pueden pensar "Pfff, facilísimo. Es una actitud muy facilista y conformista. Se acepta todo y se está felíz con todo". Les voy a dar un minuto más para pensarlo... y darse cuenta que no hay nada fácil en vivir siendo un optimista. Tienen que diferenciar el facilísimo y el conformismo del optimismo (en eso nos meteremos otro día). Ver una revolución de las grandes como algo bueno, aprovechable y positivo es todo un desafío... pero es un estilo de vida. Como dijo alguna vez uno de mis grandes héroes, Charles Darwin: “It is not the strongest of the species that survives, nor the most intelligent that survives. It is the one that is the most adaptable to change.” (no es la especie más fuerte la que sobrevive, tampoco es la más inteligente la que sobrevive. Es la que es más adaptable a cambiar). Más allá del ámbito evolutivo (donde es totalmente cierto), considerenló en un día a día. Considerenló en sus logros personales. Veanló reflejado en el éxito de los demás. Hay que saber cambiar para poder lograr ése éxito. Pero ese cambio no lo generamos nosotros... ese cambio lo dicta el mundo. Ese cambio sucede. Uno tiene que saber tomarlo. Acá viene otra gigantezca mención, cita de William James (individuo de quien no acusaba recibo de su propia existencia hasta hace un rato, que encontré ésta frase que él enunció): The greatest revolution of our generation is the discovery that human beings, by changing the inner attitudes of their minds, can change the outer aspects of their lives (La mayor revolución de nuestra generación es el descubrimiento de que los seres humanos, cambiando las actitudes internas de sus mentes, pueden cambiar los aspectos externos de sus vidas). Cien por ciento de acuerdo. Es uno mismo quien determina cómo enfrentar los hechos. Es uno mismo quien dice qué lado de la luna esta viendo. Uno dicta qué tan bien o mal le va en la vida... y entramos en el optimismo de nuevo! Según estos conceptos es simple, es tan sólo una cuestión de convicción ("me va bien, me va bien, me va bien, me va bien, me va bien, me va bien" -dudo que eso funcione-)... de la teoría a la práctica siempre se encuentran diferencias odiosas.
Consideren ésto un tentempié al banquete principal: El optimismo. Los dejo, porque se me duerme la abuela, y después, ¿te imaginás lo que cuesta hacerla subir las escaleras? Faaaaaaaa...





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